Los asientos de un ala del Louvre llevan su firma: Pierre Paulin

Entre 1968 y 1972, mientras el mundo asociaba su nombre a sillones de espuma de colores, Pierre Paulin trabajaba en un encargo de otra naturaleza: los asientos del ala Denon del Louvre. Es un problema de diseño que casi nadie plantea en una revista — miles de visitantes al día, salas donde el mueble no puede competir con lo que cuelga de las paredes, mantenimiento durante décadas — y él lo resolvió con la misma gramática de sus piezas domésticas: pocos elementos, una estructura, un revestimiento tenso. Formado con el ebanista Maxime Old y en el estudio de Marcel Gascoin, nunca separó el mueble de uso público del mueble de autor.

En el catálogo ese criterio se reconoce en el Osaka, sofá modular dibujado en 1967 y reeditado por laCividina: módulos rectos y curvos, estructura reforzada para zonas públicas y espuma ignífuga de densidades distintas. La Mercanti lo propone donde el uso es continuo: recepciones, esperas y oficinas con visita diaria.