Butacas para auditorio y teatro

Unas butacas para auditorio no se eligen como una silla: se proyectan junto con la sala. El número de plazas, la pendiente del graderío, el ancho de los pasillos y la visibilidad sobre el escenario deciden el modelo antes que el catálogo. Por eso trabajamos sobre la planta y la sección del recinto, fila por fila.

Es la línea pensada para salones de actos municipales, auditorios universitarios y teatros: butacas fijas al suelo, asiento abatible, numeración de filas y plazas, y tapicerías que soportan un uso público intenso durante décadas. En un recinto abierto al público conviene pedirnos el nivel de uso declarado por el fabricante según la norma EN 12727 y los ensayos de inflamabilidad del conjunto completo, tapizado y relleno incluidos, no solo del tejido.

Si lo que necesita es equipar aulas, seminarios o espacios de formación con mesas y sillas móviles, la sección de mobiliario universitario y para aulas es el punto de partida.

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Preguntas Frecuentes

¿Qué ensayo de inflamabilidad hay que pedir para una butaca de auditorio?

El del conjunto completo. Una butaca se compone de tejido, espuma, carcasa y respaldo, y su comportamiento ante el fuego cambia según cómo se combinan esos materiales: un tejido certificado por sí solo no garantiza el resultado de la butaca entera. Conviene pedirnos los ensayos de inflamabilidad del tapizado realizados por el fabricante según EN 1021-1 y EN 1021-2, el mínimo para un asiento tapizado, y los que exija la normativa de protección contra incendios aplicable al recinto, que fija el proyecto y verifica la administración competente.

¿Qué nivel de uso de la EN 12727 conviene para un salón de actos municipal?

La norma EN 12727 clasifica las butacas fijas en cuatro niveles de uso, del 1 al 4, según la intensidad de los ensayos de resistencia y durabilidad. Un salón de actos o un auditorio abierto al público, con programación frecuente y espectadores que cambian en cada función, se sitúa en los niveles más exigentes. La EN 13200-4, sobre los asientos en instalaciones para espectadores, remite a esta clasificación: el nivel debe constar por escrito en la documentación del fabricante, no deducirse del aspecto de la butaca.

¿Cómo se definen filas, pasillos y numeración de las plazas?

A partir de la sección de la sala. La distancia entre filas determina el paso libre cuando el asiento está abatido, que es lo que permite a un espectador salir sin que se levante toda la fila; el número de plazas entre pasillos y el ancho de las vías de evacuación los fija el proyecto según la normativa del recinto. Sobre ese esquema se decide la anchura de cada butaca, se resuelven las curvas y se asigna la numeración de filas y asientos, integrada en el respaldo o en el lateral.

¿Qué documentación necesitamos para pedir una propuesta?

Tres cosas bastan para empezar: la planta y la sección de la sala, aunque sean del proyecto y no del estado final; el número de plazas que se quiere alcanzar; y los requisitos del pliego o de la administración, si los hay. Con eso estudiamos la distribución de filas y pasillos, proponemos los modelos compatibles y señalamos qué ensayos y documentos habrá que aportar. Si la sala está en obra, cuanto antes se defina el anclaje al suelo, mejor se coordina con el pavimento.

Cómo preparar la solicitud de butacas para un auditorio

Cuatro pasos para que la propuesta de butacas se apoye en la sala real y en los requisitos del recinto, y no en una elección de catálogo.

Reunir planta y sección
Partimos de los planos de la sala: la planta con muros, escenario y accesos, y la sección con la pendiente o los peldaños del graderío. Si el recinto ya existe, un levantamiento con las cotas principales es suficiente para una primera distribución. Los planos permiten calcular cuántas plazas caben realmente y dónde conviene colocar los pasillos.
Fijar plazas, filas y pasillos
Con la sección se definen la distancia entre filas, la anchura de cada butaca y el número de plazas entre pasillos, siempre dentro de lo que establece el proyecto de evacuación del recinto. En este paso se reservan también las plazas para personas en silla de ruedas y se decide si las filas son rectas o siguen una curva hacia el escenario.
Concretar los requisitos técnicos
Se recogen los requisitos que la butaca debe acreditar: nivel de uso según EN 12727, ensayos de inflamabilidad del tapizado según EN 1021-1 y EN 1021-2 y lo que exija el pliego o la administración. Es el momento de pedirnos la documentación del fabricante por escrito, para que llegue completa a la licitación o a la dirección de obra.
Elegir acabados y numeración
Por último se eligen tapicería, colores, acabados de laterales y respaldos y el sistema de numeración de filas y plazas. La tapicería se valora por su resistencia y por la facilidad de limpieza además de por el color, porque en un auditorio público el desgaste es constante; conviene comprobar también la disponibilidad de piezas de recambio.