Sillas ergonómicas

Una silla ergonómica sin ajustar no es ergonómica: es una silla cara. La ergonomía no es una propiedad del producto sino un estado, que solo existe cuando el asiento se ha regulado para el cuerpo que lo ocupa: altura y profundidad del asiento, apoyo lumbar en la vértebra correcta, reposabrazos que llegan adonde de verdad descansan sus antebrazos, respaldo cuya resistencia sigue su peso.

El criterio de compra, por tanto, no es la longitud de la lista de prestaciones sino la calidad de los ajustes: ¿se hacen sentado, sin manual, con un gesto que la mano recuerda? Porque un ajuste incómodo no se repetirá jamás — y una silla nunca regulada trabaja contra usted ocho horas al día. Los fabricantes de nuestra selección, de Humanscale a los especialistas italianos, declaran cada regulación en la ficha; algunos modelos se ajustan solos con el peso de quien se sienta.

Esta página reúne todas las sillas ergonómicas del catálogo — sillas operativas, sillones de dirección y sillas de reunión — para jornadas que se miden en horas de asiento.