Ya tiene la pieza. Ahora el proyecto.
Condiciones para empresas, profesionales y estudios de diseño
Ya tiene la pieza. Ahora el proyecto.
Condiciones para empresas, profesionales y estudios de diseño
Sedo-Lift III es un muelle de acero que amortigua el peso al sentarse, también en la posición más baja, y por ese motivo el cartucho no se sustituye. Entre las sillas operativas de oficina black dot lo combina con un asiento de 470 mm de ancho, una espuma de poliuretano moldeada y un acolchado de 50 mm.
No todas las versiones de black dot lo montan igual. Los modelos black dot y black dot net lo llevan de serie, con altura de 420 a 530 mm. En cambio, black dot air viene de serie con cartucho de gas, de 400 a 530 mm, y Sedo-Lift se pide como opción; en black dot 24 el recorrido va de 420 a 520 mm. La novedad presentada en Orgatec, black dot next, renueva el diseño con tres respaldos (membrana, 3D, tapizado) y dos mecanismos, para desk sharing y para puestos fijos, y ofrece elevación estándar o Sedo-Lift III.
Por trabajo, la familia se reparte así: en el puesto de todos los días, black dot con respaldo tapizado, net con membrana o air con la malla AIR KNIT; en control y recepción con turnos continuos, 24, hasta 150 kg; para recibir visitas o amueblar una sala de reuniones, los modelos de cuatro patas y cantilever; en mostradores altos, la versión counter de black dot y net. Todas las giratorias llevan la dorsocinética patentada. La Mercanti aclara qué versión lleva el muelle de serie antes de cerrar la lista de sillas.
Indíquenos los acabados que desea evaluar
La almohadilla softtouch gira 24° hacia dentro y 12° hacia fuera, y también avanza y retrocede. La anchura entre brazos se cambia con una palanca bajo el asiento, que se afloja, se colocan los brazos y se vuelve a apretar. La altura se regula con un botón, en 100 mm. Son opcionales en black dot, net y air, de serie en 24, y pueden pedirse con soporte de aluminio pulido. En black dot next los hay de 1D a 4D, o sin ellos, así que en un pedido mixto conviene anotar qué brazo lleva cada silla.
No: es una opción, que se pide como tal. Reúne asiento deslizante, aluminio, reposabrazos 4D con giro de 360° y ruedas. Su función es adaptar la silla a personas de distintas complexiones. Por eso, si un pliego exige Tipo A, hay que indicarlo en la configuración y no dar por hecho que toda la familia lo cumple. Una silla black dot sin esa opción sigue teniendo su certificación GS, pero no se describe como Tipo A.
La cifra de referencia es 110 kg, y Sedus indica 150 kg para un uso ocasional. Vale tanto para la versión de cuatro patas como para la cantilever, tapizadas o con membrana, y ambas llevan GS con DIN EN 16139 L1. La segunda cifra vale solo para un uso ocasional, de modo que no conviene tomarla como capacidad general al redactar un pliego.
Con las de visita, a las que Sedus reserva expresamente reunión y conferencia. Las hay de cuatro patas y cantilever, con respaldo tapizado de 40 mm o de membrana, y siguen el diseño de la familia, firmado aquí por Stephan A. Preisig. Las de cuatro patas se apilan hasta cinco; las cantilever, también, si se piden así. Así, la zona de trabajo y la sala comparten línea, aunque la estructura de la silla cambie de una a otra.
En black dot 24, Sedus limita el uso continuo a Phoenix, Pure, Umber y piel. Las demás colecciones también se pueden montar, pero para uso normal. Es una decisión que se toma al elegir la tela, no después: en una sala de control abierta día y noche, el catálogo se reduce a esas opciones. Ese mismo modelo lleva asiento deslizante de serie, de 495 mm de ancho, con un acolchado más grueso y reposabrazos 4D.
Cada material pide su producto: las piezas de plástico, el tapizado o la membrana, la piel y las ruedas. Estos son los cuidados que recogen las instrucciones de uso, con lo que conviene evitar.
Las piezas de plástico de la black dot se limpian con una solución de agua y jabón. No hace falta nada más. Se pasa un paño húmedo por los reposabrazos y por la base, si es de poliamida. Es el paso más sencillo de los cinco, y con él se retira el polvo antes de pasar a las telas.
Los textiles se aspiran con regularidad. Una mancha se quita enseguida, con agua templada y un paño húmedo. Si hay suciedad ligera o un pequeño daño en el tapizado, se usa solo un limpiador delicado apropiado o la espuma de limpieza de Sedus. Cambiar el tapizado o la membrana del respaldo es trabajo de personal especializado, no de quien limpia.
Las ruedas de 65 mm se sacan tirando de ellas y se vuelven a colocar a presión, de modo que limpiarlas es fácil. Hacerlo con regularidad alarga su vida y cuida el suelo. Es también el momento de comprobar que cada silla lleva las adecuadas: duras para moqueta, blandas para suelos duros. Tras un cambio de pavimento, hay que revisarlas.
Ningún detergente agresivo, en ninguna pieza: las instrucciones lo dicen expresamente para el plástico. En la piel, la suciedad ligera se retira con un paño suave de lana, y la más persistente solo con productos para piel teñida con anilina. La piel semianilina no debe quedar expuesta al sol directo, un detalle que hay que tener en cuenta al colocar la silla.
Para acabar, se pasa un paño por el vástago de la columna, como recomienda Sedus con regularidad. Cualquier otro trabajo en la columna corresponde a personal formado. Aprovechando la limpieza se mira que los brazos estén firmes y que el respaldo se mueva con normalidad. Si algo no responde, mejor apuntarlo y avisar antes de que esa silla vuelva al puesto.