En la sala 29 del Museo del Prado hay un tablero de mesa de dos metros y sesenta centímetros hecho solo de piedras duras: ágata, jaspe, lapislázuli, mármol africano y mármol blanco. La ficha del museo cuenta que el cardenal Alessandrini lo envió desde Roma en 1587 como regalo para Felipe II, y que su tamaño supera el de cualquier otra mesa conocida realizada exclusivamente con piedras duras. El viaje no fue sencillo. El tablero pasó unos meses abandonado en Alicante antes de llegar a Madrid, y en el camino los embajadores del rey hicieron sus conjeturas: el de Génova creía que iría a El Escorial, el de Roma que adornaría Aranjuez. Felipe II lo destinó al Alcázar, el espacio, dice el Prado, «donde tenían cabida obras más lujosas». En 1590 la casa real pagó a Pedro de Valencia un pie de nogal tallado para sostenerlo.
Hay otro objeto que conviene mirar al lado de este. En el Metropolitan Museum de Nueva York, desde 1939, se visita el studiolo que Federico da Montefeltro mandó hacer para su palacio de Gubbio hacia 1478-1482, con diseño de Francesco di Giorgio Martini: nogal, haya, palisandro, roble y maderas frutales. Otro sigue en Urbino, en el Palacio Ducal. En el siglo XV la palabra italiana studiolo nombraba la habitación que muchas casas y palacios reservaban al estudio, y tenerla, explica el ensayo sobre el studiolo de los recursos sobre el Renacimiento elaborados con la National Gallery of Art de Washington, era presentarse como una persona que aspiraba a la cultura que distinguía a su época. El studiolo se hizo para que su dueño se presentara como persona de cultura; el tablero llegó a Madrid como regalo y el rey lo mandó al lugar de las obras más lujosas. Un siglo de distancia, y en los dos casos lo que se esperaba del objeto era que representara.
Ese gesto es el que sigo viendo desde el lado de quien vende mobiliario italiano: el mundo compra la oficina en otros países y a Italia le pide una sola estancia, la del escritorio ejecutivo, aquella en la que el mueble tiene que decir quién la ocupa. España es un buen lugar para comprobarlo, porque la oficina sabe exportarla.
La aduana española, leída de cerca
Los datos de UN Comtrade de 2023 separan el mobiliario de oficina de madera y el de metal; no cubren sillas ni otros materiales, que van en capítulos distintos. En esos dos capítulos España importó unos 80 millones de dólares y exportó unos 220: vendió a Francia, a Portugal, a Alemania, a los Países Bajos, a Estados Unidos. En madera, la propia aduana española registra que ese año vendió a Italia muebles de oficina por 9,4 millones de dólares y le compró por 2,7. Entre los proveedores de madera de España, Italia aparece en séptimo lugar, detrás de Portugal, Polonia, Lituania, Estonia, Alemania y Francia, con un 6,7 % de lo importado. En metal ocupa el primer puesto, con 9,1 millones sobre 40,2, es decir, el 22,6 %, por delante de China y de Portugal. Las sumas y las cuotas son mías, sobre las cifras de Comtrade de 2023.
Visto desde Italia, según el Centro Studi FederlegnoArredo, España recibió en 2023 mobiliario de oficina italiano por 25 millones de euros, una de las cifras que crecían. En el mundo, contando solo países, Italia fue ese año la quinta exportadora de mobiliario de oficina de madera y la cuarta del de metal.
Desde lamercanti.es, el despacho de dirección
Desde 2017 los formularios de nuestros sitios nos han traído 6694 solicitudes desde fuera de Italia. De las que se referían a un producto concreto del catálogo, 3028, el 42,6 % pedía una mesa de dirección y el 74,2 % algún tipo de escritorio. En lamercanti.es entraron en ese análisis 101 solicitudes: el 22,8 % era para una mesa de dirección y el 49,5 % para un escritorio, de modo que la otra mitad pedía otras cosas. Leído de otra manera, cuando alguien nos escribe desde el sitio español por un escritorio, casi una vez de cada dos es el de dirección, un 46 %. En lamercanti.de esa proporción baja al 31 % y en lamercanti.fr al 30 %. Esas tres divisiones también son mías, hechas sobre nuestros propios recuentos. Entre los sitios de países europeos de la tabla, el 22,8 % del español es la cuota de mesas de dirección más alta. Ciento una solicitudes no bastan para hablar de un país entero: hablo de lo que llega a nuestro sitio.
La ficha desde la que más nos han escrito desde el extranjero es Jera de Las Mobili, con 789 solicitudes, casi el 12 % de toda la demanda extranjera. El formulario registra la página en la que se rellenó; lo que la persona había escrito antes en el buscador se queda fuera del dato.
Todo cabe en una frase: España exporta 220 millones y compra 80; a Italia le vende madera por 9,4 y le compra 2,7; y desde lamercanti.es, de cada dos peticiones de escritorio, casi una es de dirección. Son dólares de mobiliario de oficina de madera y de metal, UN Comtrade 2023, y la suma es mía. La aduana dice que España sabe vender fuera la oficina corriente, y que en metal también la compra en Italia. Lo que nos pide a nosotros es otra cosa.
Qué ven unos desconocidos en un despacho
Unos desconocidos que solo vieron despachos y dormitorios se formaron impresiones parecidas entre sí sobre la personalidad de quienes los ocupaban, acertaron con cierta exactitud y se apoyaron en indicios fiables de la habitación. Es el resultado de A room with a cue, el estudio que Samuel Gosling y tres colegas publicaron en 2002 en el Journal of Personality and Social Psychology; los observadores no conocían a las personas cuyas habitaciones miraban. Para quien trabaja en ese despacho, el beneficio es claro: una estancia bien pensada presenta a cada visita la misma versión de usted. Lo que se lee ahí es el tipo de persona que usted es, y conviene que la mesa lo diga con exactitud. La mesa tiene además un lector que no se va nunca, que es usted.
En esas paredes de Gubbio, la habitación de quien decide ya se pensó como un retrato de su cabeza, y esa idea puede viajar con el pedido de una mesa de dirección. La Mercanti trabaja como distribuidora, y de las mesas que proponemos nos ocupamos de que lleguen al despacho donde se van a usar. Por eso, a quien compara escritorios ejecutivos en Madrid o en Valencia le planteo una cuestión de retrato: qué debe decir de usted esa superficie a quien la vea sin conocerle. La madera del tablero y su proporción con la habitación son las palabras con que lo contará. El resto de la oficina puede venir de donde mejor convenga.
Para el tablero del Alcázar se trajo de Roma la parte que tenía que hablar, y el pie de nogal se pagó en la corte. Es una buena regla para quien decide hoy.
Respuestas rápidas
¿De dónde importa España el mobiliario de oficina de madera y de metal?
Según UN Comtrade 2023, en madera sus primeros proveedores fueron Portugal, Polonia, Lituania, Estonia, Alemania y Francia, con Italia en séptimo lugar; en metal, Italia fue la primera, con el 22,6 % de las importaciones (cuota calculada por nosotros).
¿España exporta mobiliario de oficina?
Sí. En 2023 exportó unos 220 millones de dólares en mobiliario de oficina de madera y de metal e importó unos 80. En madera vendió a Italia 9,4 millones y le compró 2,7; en metal, en cambio, Italia fue su primera proveedora.
¿Qué piden a La Mercanti desde lamercanti.es?
De las 101 solicitudes del sitio español incluidas en nuestro análisis, el 22,8 % era para una mesa de dirección y el 49,5 % para un escritorio: entre las que pedían un escritorio, casi la mitad eran de dirección (46 %, cálculo nuestro).
¿Qué es el tablero de Felipe II del Museo del Prado?
Es un tablero de mesa de piedras duras de 260 centímetros, enviado desde Roma en 1587 por el cardenal Alessandrini como regalo para Felipe II, que lo destinó al Alcázar. Hoy está en la sala 29 del Prado.
¿Un despacho dice algo de quien lo ocupa?
Sí. El estudio de Gosling y colegas de 2002 mostró que observadores que no conocían al ocupante, mirando solo su despacho, se formaban impresiones parecidas entre sí y con cierta exactitud.