Escritorio de lujo

El lujo, en un escritorio, se puede verificar. No es el precio ni el logotipo: es el radio de un canto que exigió una semana de utillaje, un cajón que se desliza por su propio peso, una piel cosida a punto de guarnicionero donde otro habría encolado. Un escritorio de lujo es, sencillamente, aquel en el que cada punto que alcanza la mano fue resuelto por alguien que sabía que lo tocarían durante veinte años.

Este es el territorio donde la manufactura italiana no tiene rival serio: los talleres que representamos llevan haciendo mesas para presidencias, despachos y estudios desde antes de que existiera el open space — y se nota en las partes que ninguna foto enseña: el reverso del sobre, la trasera del mueble, el interior del cajón.

Las piezas reunidas aquí son la cima de nuestro catálogo: escritorios de dirección de alta gama en nogal, piel, cristal y laca, fabricados bajo pedido y, cuando el proyecto lo exige, a medida. El lujo como prueba, nunca como adjetivo.